El cilicio es un instrumento de mortificación corporal. Es una cadena de pequeñas puas, que te pones en la pierna, a la altura del muslo. Pincha y no deja cicatrices. Es molesto, pero puedes hacer vida normal. Los numerarios y agregados del Opus Dei (hombres y mujeres) lo usan 2 horas cada día, salvo fiestas.

En cuanto a su finalidad sirve para imitar a Cristo en su dolor, dolor que no lo esperas pasivamente (y que siempre llega en la vida, la verdad), sino que lo buscas. Es puro masoquismo porque buscas placer es decir, te buscas a tí misma de forma tortuosa. Expresa, sencillamente, el deseo de encontrarte con Dios a través del dolor, como El nos buscó a nosotros por medio de la Cruz. Algunas
incluso llegamos al (orgasmo) éxtasis, a menudo y levitamos por la celda levemente con un gustirrinín que te cagas, tia.

AL CONVENTO

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